Mediación
¿Qué es la mediación y para qué le puede valer?

Es una forma de resolver conflictos entre las personas sin tener que llegar a la Justicia, extrajudicialmente, con la ayuda de un profesional que sirve de canalizador y catalizador de las pretensiones de las partes y ayuda a una puesta en común y a una situación resultante en la que todas las partes ganen.

La historia de las dos hermanas y la naranja

En un jardín estaban dos hermanas peleándose por una naranja, cada una la quería para ella y, tras un rato de forcejeos decidieron partirla por la mitad y llevarse cada una su parte. Hete aquí que mientras una de ellas se comió la pulpa con gran avidez y se deshizo de la cáscara, la otra tiró la pulpa y ralló la cáscara para hacer un rico bizcocho.

Cada una había desechado lo que la otra deseaba y se había quedado sin la parte que la otra parte había desechado. El problema era que no llegaron a comunicarse lo que realmente querían y así perdieron las dos parte de lo que necesitaban. Si alguien hubiera reeelaborado el problema en términos de intereses y soluciones habrían ganado las dos.

Un mediador recibe toda la información referente a un conflicto y la traduce en peticiones y necesidades para que las partes en conflicto puedan reelaborar el problema en términos de soluciones en vez de en términos de problemas.

¿Cómo lo hacemos?

Primero nos sentamos a hablar con cada parte para abrir un espacio en el que poder tocar todos los temas relacionados con el conflicto, hacer posible que surjan las necesidades y problemas, y el desahogo. Aquí veremos si hay una predisposición al diálogo y si el conflicto es resoluble sin necesidad de levarlo ante el juez.

Una vez que damos el paso de iniciar la mediación, nos juntamos las partes con el mediador y comenzamos la mediación en sí. Las partes presentan el problema y describen lo ocurrido, así podremos arrojar algo de luz sobre el conflicto que nos ayudará a buscar soluciones esclarecedoras para todas las partes.

De entrada hay que encuadrar el proceso, es decir, sentar las bases de las reuniones, la confidencialidad de la información que se manejará durante la mediación, además de la importancia de la comunicación y el rol del mediador. Todos estos detalles crearán un clima de confianza y colaboración imprescindible para ir avanzando. Quien media facilita la comunicación entre las partes y hace de modelo en una comunicación eficaz en la que no es tan importante el qué se dice, sino el cómo se dice.

A partir de que sepamos cómo funciona el proceso de mediación es el momento de poner encima de la mesa toda la información y las dificultades que presenta cada parte. En un ambiente de escucha activa se favorece el desahogo de cada parte y la puesta en común de la información.  Se pretende que ambas partes puedan practicar la empatía y el análisis de los hechos sin emitir un juicio de valor sobre ellos disminuyendo el malestar de los participantes.

Nuestro objetivo  es tener una visión amplia sobre cuál es el problema y qué variables están afectando. Tenemos que consensuar los temas sobre los que tratar para poder avanzar hacia un objetivo común. Es decir:  identificar las necesidades, los intereses y los sentimientos de cada una de las partes; utilizar herramientas para poder ponernos en el lugar del otro y primar lo que nos une en la percepción del conflicto sobre lo que nos separa para así poder trabajar en buscar soluciones.

Estas soluciones surgirán con más fuerza cuanto mayor sea la visión de la otra parte como una aliada y no como la adversaria. Este cambio se consigue gracias a una comunicación efectiva facilitada por el mediador. De entre estas soluciones generadas hay que analizar y buscar la más conveniente para las partes, que deberá ser ratificada por las mismas y se deben comprometer a cumplirla por escrito con su firma.

Mediación

¿Qué normas tiene la mediación?

  • La mediación es voluntaria
  • Toda la información que surja en el proceso será confidencial
  • El mediador es imparcial y neutral, no toma partido por ninguna parte ni emite juicios de valor
  • Cada parte debe tener las mismas posibilidades y el mismo tiempo de intervención en las sesiones
  • Las sesiones deben desarrollarse en un clima respetuoso y sin interrupciones, las conductas agresivas están completamente fuera de lugar
  • El mediador sólo busca favorecer la comunicación y facilitar puntos de encuentro, no genera soluciones ni plantea acuerdos, pero sí las facilita.
  • El mediador podrá a suspender las sesiones si alguna de las partes comete alguna conducta inapropiada
  • Si existe la incapacidad de llegar a acuerdos y no se avanza con el diálogo, se podrá dar por colcluido el proceso
  • El mediador vigilará que las partes cumplan los posibles compromisos y acuerdos alcanzados en la mediación
  • Si alguna de las partes ha hecho que el proceso se haga tedioso y largo con su conducta irresponsable, se podrá poner punto final al proceso de mediación